En Bolivia proliferan los asentamientos humanos sin agua potable

Imprimir PDF

Los cinturones de pobreza de las principales ciudades de Bolivia se multiplican cada año, y la mayoría de esos asentamientos humanos no tienen acceso a redes de agua potable ni del alcantarillado sanitario y pluvial. 

Aunque el gobierno indigenista y socialista de Evo Morales consiguió que se declare como derecho humano el acceso al agua potable y que cada 22 de marzo se celebre el Día Mundial del Agua, poco avanzó para que la sociedad boliviana se beneficie del líquido elemento.

 

 

Tampoco existen redes de agua de riego para la producción agrícola en las afueras de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, ciudades que concentran a la mitad de los 10 millones de habitantes de Bolivia.

 

"Tenemos que pagar cada año unos 2.000 bolivianos (unos 320 dólares) a los comunarios de Avircato para usar las aguas del río Choqueyapu que bajan desde La Paz. Esa agua sirve para nuestros cultivos", relató Carmela, mujer campesina del valle de Río Abajo, dedicada a producir hortalizas, verduras, frutas y plantas medicinales.

 

Pero en las aguas del río Choqueyapu hay heces fecales, desechos de factorías y hospitales, hasta muertos. Diversos análisis constataron que están "extremadamente contaminadas".

 

La producción agrícola del valle de Río Abajo se traslada cada viernes a La Paz, donde miles de personas compran en ferias callejeras que se instalan en el barrio de San Pedro y en otras zonas.

 

"Los paceños tienen un Dios aparte, porque no sufren de cólera u otras enfermedades gastrointestinales al ingerir alimentos producidos en Río Abajo con aguas contaminadas", señaló el médico Luis Pérez.

 

En el extremo noroeste de La Paz está la vecina ciudad de El Alto donde el drama por agua potable es mayor, pues no se logra dotar a diario de los 90 litros por habitante que establecen los protocolos internacionales de provisión de agua limpia.

 

"No queda duda que el mayor problema urbano de abastecimiento de agua potable en Bolivia está en El Alto, con una provisión que enfrenta problemas de expansión no planificada de la mancha urbana en la planicie, conexiones clandestinas y otras fallas que dan como resultado final un abastecimiento esporádico e ineficiente", destaca Guillermo Arroyo, ingeniero especialista en aguas.

 

Otro elemento que preocupa es la situación de los glaciares en la cordillera Real, que proveen agua a las represas de Tuni y Condoriri desde donde envía

 

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua ordenó un inventario de los glaciares en la cordillera real para determinar con la toma de imágenes mediante satélite los niveles de provisión de agua a los habitantes de El Alto.

 

Los nevados Illampu, Huayna Potosí, Illimani, Mururata, Condoriri y Chacaltaya forman parte de la cordillera Real que está en el departamento de La Paz.

 

El drama por agua potable también se prolonga a Cochabamba, en el centro de Bolivia. Esta ciudad fue epicentro en abril de 2000 de una convulsión social que inspiró la película "También la lluvia" dirigida por la española Icíar Bollaín y protagonizada por Gael García Bernal.

 

El Banco Mundial pidió en 1997 al gobierno de Hugo Banzer la privatización del sistema de agua, la estadounidense Bechtel y la española Abengoa se hicieron cargo en septiembre de 1999 de Cochabamba, y la francesa Suez de La Paz y El Alto.

 

Bechtel elevó las tarifas de agua del 50 hasta un 200 por ciento, lo que desencadenó una rebelión social conocida como "Guerra del agua", que acabó con la expulsión de su filial boliviana Aguas del Tunari.

 

Según anunció la secretaria boliviana de los Derechos de la Madre Tierra, Magdalena Medrano, un reciente diagnóstico estatal establece que seis de cada 10 habitantes de Cochabamba no tienen acceso al agua potable.

 

También la francesa Suez, debido a la fuerte presión social de los habitantes de El Alto, dejó de operar en 2006 con su filial Aguas del Illimani, que pasó a ser empresa pública en el inicio del gobierno de Evo Morales.

 

Otra ciudad con enormes problemas de abastecimiento por el vertiginoso crecimiento de su población urbana es Santa Cruz de la Sierra. Sin embargo, recibe atención del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Santa Cruz (Saguapac), una cooperativa con 140.000 conexiones de agua y 73.000 conexiones de alcantarillado para una ciudad con 1,5 millones de población.

 

Bolivia tiene 327 municipios y unas 14 empresas de servicios de agua potable y alcantarillado, siendo las más importantes EPSAS para La Paz y El Alto, Semapa para Cochabamba y Saguapac para Santa Cruz de la Sierra.

 

La cobertura del agua potable en el área urbana alcanza a un 64 por ciento y en el área rural a un 36 por ciento, según cifras oficiales. Además, la calidad de servicios es deficiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló -en 2005- que un 26 por ciento de sistemas urbanos contaban con desinfección y un 25 por ciento de las aguas negras eran tratadas.

VIDEO - 36 naciones

Advertising

PROYECTO PACHA

SAJAMA

ENCUESTA

CUÁL EL PRINCIPAL PROBLEMA DE COCHABAMBA